“Los países vulnerables están actuando frente al cambio climático”

El director Regional de WWF para Latinoamérica y el Caribe, Roberto Troya, conversó en exclusiva con ConexiónCOP sobre lo que le espera a la región durante la COP21. El uso de las energías renovables y el cuidado de los bosques deberían de ser los grandes llamados de América Latina.

(Foto: Difusión).

(Foto: Difusión).

Entrevista de Pilar Celi Frías (@pilicefri)

La tala indiscriminada es uno de los principales problemas que afronta la región amazónica y trae como consecuencia informalidad en el sector forestal. “Amazonía Viva”, un programa del World Wildlife Fund (WWF), busca acabar con estos problemas a través de un trabajo concertado entre el estado, las comunidades y las empresas. “Los árboles, más allá de tener un valor comercial, tienen un valor por la vida que alberga; eso nos permite comprender que una explotación racional que pueda respetar ese entorno va a beneficiar a las comunidades”, sostiene Roberto Troya. A continuación una entrevista que le hizo ConexiónCOP.

¿Cómo evita la deforestación “Amazonía Viva”?

El proyecto enfoca distintos frentes porque hay muchos aspectos que tienen que ver con la deforestación, pero al regular y establecer leyes, normas y políticas, podemos empoderar a las comunidades, que podrán ser transparentes con el uso de la información, y usarla de una manera democrática. Así las decisiones serán mucho más informadas. Solo así mejora la capacidad de negociación para poder enfrentar las distintas fuerzas que ahora son factores de deforestación.

¿A otros países busca llegar Amazonía Viva?

El tema forestal se extiende por toda la Amazonía y lo que nosotros tratamos de hacer  en los nueve países amazónicos es poder revisar y analizar los puntos de presión, al igual que un acupunturista mete una aguja y genera un efecto en todo el organismo; nosotros queremos replicar esa experiencia en la Amazonía de una manera eficiente. Respetando las circunstancias, evaluaremos otros países amazónicos a los que podríamos llegar.

¿De qué manera el proyecto trabaja para combatir la informalidad en la industria maderera?

Amazonía Viva busca la participación de diversos actores como las empresas, el estado y las comunidades. Cuando hay más información sobre el uso de los recursos, y cuándo las comunidades conocen los beneficios de la formalización se puede detener la informalidad.

¿De qué “Amazonía Viva” impulsa el cuidado al medio ambiente?

El cuidado del medio ambiente es un proceso de educación para todos. El bosque es vida,  no estamos hablando de una u otra especie, estamos hablando de que en las especies aledañas existe vida en múltiples manifestaciones. Hay estudios de distintos organismos que hablan, por ejemplo, de la cantidad inmensa de organismos que viven en las copas de los árboles, desde ranas, aves, anfibios, insectos, todo ello solo en un árbol, que ya es un universo de vida. Los árboles, más allá de tener un valor comercial por metro cúbico, tienen un valor por la vida que albergan, ese entendimiento nos permite comprender que una explotación racional que pueda respetar ese entorno va en beneficio de las comunidades, de la vida y  de otros aspectos como los servicios ambientales del bosque y la producción de agua.

¿Cómo ha sido la participación del Estado?

El Estado, a través de sus organismos, es un actor fundamental, pues establece las reglas del juego y pone gran parte de la gobernanza. Es importante observar como dentro de este proyecto uno de los líderes comunitarios de Nueva Esperanza (Perú) que permite que las demás pobladores conozcan del proceso, así que hay aspectos que van de la mano. Cuando yo pienso en el Estado no solo pienso en un gobierno, pienso en un ente jurídico que alberga a una nación, a un pueblo, a muchas culturas, a una economía.

Después de cuatro años del trabajo conjunto de varios actores, ¿cómo se dará la continuidad de “Amazonía Viva?

La continuidad del proyecto se da de la mano de las comunidades. Al haber sido ellos actores en la gestión, ahora son activos para lograr la continuidad. Depende de las comunidades replicar el proyecto a gran escala. Si se convierte en lo que creemos, un proyecto emblemático que servirá para que otros puedan inspirarse. Al ver que los pueblos originarios son tomadores de decisiones, otros organismos verán el éxito que podrá ser replicado.

CAMBIO CLIMÁTICO, BOSQUES Y COP21

¿Cómo define usted el trabajo de los países latinoamericanos durante la COP20, en la que se habló mucho del tema forestal?

En la COP20 ocurrió algo muy interesante: mientras se desarrollaban las negociaciones durante los eventos paralelos, muchos países, no solo latinoamericanos, hablaron de la declaración de bosques que reconoció de manera clara su rol fundamental en el contexto del cambio climático. Se manifestó el compromiso, la necesidad y el deseo de continuar con políticas que integren el manejo de los bosques, algo que no había ocurrido en conferencias anteriores.

¿Podríamos esperar que durante la COP21 en París, los países latinoamericanos negocien para que el cuidado de bosques se establezca en el acuerdo global?

Yo esperaría que sí, porque no podemos disociar el tema de bosques con el cambio climático. Simplemente no es posible y esperaríamos que haya algo en esa dirección. El tema de bosques está relegado por una discusión mucho mayor, cómo el planeta y los países tienen que evitar que el planeta se caliente más allá de dos grados centígrados en donde los bosques juegan un rol, pero no el único.

¿Podría ser el principal llamado de Latinoamérica?

Podría ser uno de los llamados. Durante la COP20 los países de la región demostraron un gran avance en energías renovables, hay quienes no saben el liderazgo que tiene Uruguay Brasil y México. Ese tipo de manifestaciones son esperanzadoras, hablan a nivel macro de estas grandes fuerzas que se están debatiendo. América Latina está saliendo con ejemplos específicos y claros de cómo está cambiando su manera de producir energía.

Los países más vulnerables, muchos de ellos en Latinoamérica, están demostrando que sí se puede hacer frente al cambio climático.

Yo creo que sí. Los vulnerables saben que no solo deben actuar y pedir acción, los vulnerables están haciendo algo más allá, están liderando con el ejemplo para contrarrestar el cambio climático.

Una cuarta parte de la Amazoníase perdería al 2020 si se sigue deforestando. ¿Cuál sería el llamado para los países latinoamericanos?

Uno de los temas claves es no solo la formulación de políticas, si no también su aplicación. Muchos países hemos observado que tienen políticas forestales, instituciones, mecanismos en donde todavía hay que hacer un esfuerzo mayor para ser mucho más eficientes. No solo hay que hacer las cosas, si no que hay que hacerlas bien.  No creo que tenemos todo completo, pero tenemos bastantes elementos para decir que hay un compromiso real para poder hacer mucho más.

¿Qué faltaría hacer?

Yo creo en el liderazgo firme a través de los ejemplos, como el caso de Brasil. Los países ganan mucho y dicen lo que están haciendo y muestran sus experiencias, pero debe haber una decisión política, sin eso no se pueden hacer bien las cosas. Tenemos leyes que estamos aplicando e instituciones que están trabajando, una serie de otras cosas están funcionando.

Históricamente los grupos indígenas siempre han estado abandonados y llegar a ellos siempre ha sido complicado. Dado que son ellos quienes cuidan y resguardan los bosques. ¿Cómo debería de ser este trabajo entre el estado, los grupos indígenas y otros actores?

Ese trabajo va de la mano con el empoderamiento que necesitan las comunidades y una manera más evidente de hacerlo es que ellos manejen su propia información. Cuando la gente entiende y tiene elementos para tomar una decisión informada, las cosas son totalmente distintas, sobre todo en América Latina. A medida que las comunidades han ido conociendo,  su capacidad de negociación y de demandar sus derechos ha aumentado, cuando eso ha ocurrido todo ha cambiado y su destino ha sido otro. Un Estado con un pueblo mucho más informado es mucho más fuerte, más vigoroso en cualquier parte del mundo porque es un pueblo más activo y consciente de sus derechos y eso beneficia a cualquier nación.

¿Cómo llegar a una buena gobernanza forestal de la Amazonía?

Nosotros pensamos que los actores puedan armónicamente decidir sobre los recursos en base a buena información. El manejo de los recursos va a mejorar de manera importante porque las cosas se harán de una manera más informada, armónica y sistemática. Las diferencias siempre se podrán discutir.

Esta nota sintetiza una información de otros medios de comunicación y tiene como objetivo facilitar la labor de los periodistas y líderes de opinión de América Latina en la cobertura del cambio climático. Se sugiere acceder al medio desde el cual se reproduce la noticia para verificar los permisos de uso.

AMAZONÍA VIVA

  • Más de 800.000 hectáreas fueron manejadas de manera sostenible. Se incrementó aproximadamente 15% el valor de la madera (volumen en pie) de origen legal producida y comercializada, así como el 10% del volumen de productos forestales de origen legal, generando así beneficios directos a las comunidades.

  • El proyecto ha logrado hacer una propuesta de ley sobre vigilancia y monitoreo ambiental y social ciudadano e indígena como parte del Sistema Nacional de Gestión Ambiental, presentado ante el congreso nacional de Perú.

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