Reportaje: Los desafíos de América Latina frente a la escasez de agua en las zonas rurales

A pocos días de conmemorarse el Día Mundial del Agua, ConexiónCop presenta un informe para conocer el nexo entre el cambio climático, las zonas rurales y la escasez de agua en la región, así como sus retos y proyecciones. Haití es el país de la región con mayores problemas de acceso al recurso más importante del planeta.

(Foto: Flickr de Sebastián Semilla).

(Foto: Flickr de Sebastián Semilla).

Baldes y botellas que sirven para racionar el uso del agua, pobladores que restringen gota a gota el consumo de este recurso para evitar su agotamiento y localidades azotadas por sequías son algunos de los escenarios que se repiten continuamente en las zonas vulnerables de Latinoamérica y que, además, son las más golpeadas por el cambio climático.

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Es una realidad: según este estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en América, alrededor del 17% de la población rural en la región (sin contar Venezuela y Las Bahamas) no cuenta con acceso a agua potable y el 33% de la población rural no presenta servicios básicos de saneamiento, situaciones que imposibilitan el desarrollo de sus actividades básicas y repercuten en sectores claves como la agricultura.

A pocos días de que se conmemore el Día Mundial del Agua (22 de marzo) cabe preguntarse ¿Cuál es el nexo entre el cambio climático, las zonas rurales y la escasez de agua?

Yerko Castillo Ávalos, magíster en recursos hídricos e investigador del Centro de Estudios Ambientales de la Universidad Austral de Chile, sostiene que las zonas rurales dependen de la agricultura, una actividad que depende del agua (subterránea o superficial). Las lluvias y la recarga de los acuíferos tienen ciclos estacionales, los cuales también dependen de ciclos planetarios, como por ejemplo, el fenómeno de El Niño.

“El cambio climático tiene como una de sus consecuencias la alteración de los ciclos estacionales y planetarios, lo que genera, por ejemplo, que el fenómeno de El Niño se haya acortado hacia fines del siglo pasado, y actualmente está en una etapa mucho más ambigua, dado que en los última década no se ha sentido con la intensidad ni periodicidad acostumbrada”, explica el experto a ConexiónCOP.

Otra consecuencia del cambio climático, explica, es la alteración de las frecuencias e intensidades de los eventos climáticos extremos como las lluvias, sequías o tormentas. Ello genera que dichos eventos sean mucho más severos en algunas regiones.

“Otro ejemplo es la sequía que estamos viviendo en Chile hace 4 años –subraya–, lo que repercute indudablemente en la planificación y existencia de la agricultura, dado que los sistemas agrícolas de las zonas rurales dependen directamente de las condiciones climáticas”, añade.                                                                       

Al respecto, el Quinto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) detalla que el cambio climático traerá consigo cambios en los caudales de los ríos, en su carga de sedimentos y estacionalidad. Esto puede afectar la disponibilidad de agua potable debido al posible daño de instalaciones de tratamiento de agua durante inundaciones y su calidad, debido al aumento de la concentración de contaminantes en las sequías.

Saneamiento y agua potable en las zonas rurales de Latinoamérica

Al verse afectada la agricultura y la escasez de agua, el principal problema que afrontan los pobladores de las zonas rurales es la amenaza de la vida misma. Pamela Poo, coordinadora del Observatorio Parlamentario de Chile, sostiene que, con la escasez de agua, muchas comunidades no pueden velar por su economía a gran escala.

“Se ve amenazada también la dignidad de las personas al no poseer saneamiento, lo que implica que se desarrollen enfermedades y no puedan llevar a cabo sus actividades básicas; además, están amenazados los medios de sobrevivencia y el desarrollo de muchas comunidades que no pueden velar por su economía a gran a escala y, por ejemplo, se ve obstaculizada la agricultura familiar”, sostiene la especialista.

Del 33% del pobladores del continente americano –es decir, tres de cada diez– que viven en zonas rurales y no cuentan con servicios de saneamiento, los casos más graves se presentan en Latinoamérica, específicamente en Bolivia y Haití, donde apenas el 9% y el 10% de pobladores, respectivamente, acceden a una cobertura de saneamiento mejorado. A ellos les sigue Perú (36%) y Nicaragua (37%); mientras que las naciones en las que la cobertura llega a mayor escala son Uruguay (99%) y Costa Rica (96%).

La cobertura de agua potable en las zonas rurales en Latinoamérica se da en mayor escala en Paraguay (100%) y Uruguay (100%), seguidos por Costa Rica (91%) y Guatemala (90%). En contraste, los países donde existe menor acceso al agua potable son Haití (55%) y Perú (61%).

Observe esta breve lista con cifras a nivel mundial sobre el acceso al agua y saneamiento:

 

Sobre la cobertura del agua en zonas rurales, Castillo Ávalos sostiene que, si se agotan las fuentes de agua, habrá menos recurso para actividades básicas.

“Para contrarrestar la situación de la escasez de agua sería necesario el aumento de recursos para salud, hospitales y medicamentos. Dichos recursos son los que podrían ser usados en obras de mitigación y adaptación al cambio climático, lo que eventualmente puede generar cambios en las prioridades de la asignación de recursos por parte de los tomadores de decisiones, recursos siempre limitados en los países latinoamericanos”, indica Castillo.

Este corto animado explica de forma interesante la importancia sobre agua potable, saneamiento y salud:

Gestión del agua en Latinoamérica

Pamela Poo sostiene que una forma de proteger el agua es mejorando su gestión  y priorizando la agricultura ecológica.

“La agricultura ecológica tiene mejores rendimientos que la agricultura basada en petroquímicos –explica–. Hay dejar de ver el agua como un recurso y empezarla a verla como un bien común. El agua no puede manejarse como un bien de consumo con el cual se lucra, esa mirada es la que genera crisis en los países, ya que no permite aplicar políticas públicas correctivas del sistema y la contingencia actual”, sostiene.

En este enlace podrá revisar un estudio sobre agricultura familiar campesina en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

La especialista sostiene también que los estados deben generar políticas públicas para mitigar y adaptar a los pobladores con escasez de agua frente al cambio climático.

“Dichas políticas van desde generar, reformar o derogar leyes, con el fin de entregar una mejor administración del agua; cuando el agua se encuentra en manos de la comunidad se debe fortalecer y entregar herramientas necesarias para que puedan acceder al servicio. También se debe mejorar la gestión del agua a través de la implementación de tecnología para que las familias puedan obtener el recurso. Por último, es necesario que se logre un gran acuerdo social para realizar los cambios en el modelo de gestión del agua y priorizar sus usos”, destaca.

Para Castillo Ávalos, una forma de evitar la escasez de agua es protegiendo los bosques de las zonas altas de las cuencas, ya que son almacenadores y reguladores naturales de agua y humedad. Lo mismo sucede con los glaciares. “Regular el consumo de agua de acuerdo a los niveles de recarga (balance hídrico) es fundamental; es decir, no consumir más de lo que se tiene, que, aunque parezca muy evidente, no siempre se cumple; con las actuales tecnologías se pueden hacer pozos más profundos y así acceder a acuíferos”, sostiene.

Conoce más sobre el derecho al agua en este video:

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DATOS

DÍA MUNDIAL DEL AGUA

  • El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua y el tema de este año será agua y desarrollo sostenible.

  • Casi tres cuartas partes del planeta están cubiertas por agua. No obstante, solo el 1% es agua que puede ser utilizada por el ser humano; el 97% es agua salada y el 3% restante se encuentra congelada, en su mayoría, en las capas polares.

  • Para satisfacer nuestras necesidades básicas, necesitamos diariamente de 20 a 50 litros de agua libre de toda contaminación.

  • Cerca de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable.

Fuentes usadas para este artículo

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